Me hace gracias cuando se habla de la «lectura infantil» y más en las ferias cuando un adulto me dice «es que todavía no lee, es muy pequeño». A ver… estoy de acuerdo en la lectura en cualquier edad, perooooo… con lectura infantil no solo engloba que el peque lea. De hecho, muchas veces no sabe leer, o leer es algo que está aprendiendo y le cuesta y por ello no disfruta. Más bien se aboga por una lectura conjunta, aunque no, tampoco me refiero a leer en sentido estricto. Es una hora del cuento compartida, en la que se miran las ilustraciones, se juega con el papel, se canta, se improvisa, se habla… incluso se cambia el final de la historia o no se termina de contar. Es pasar tiempo juntos, contando una historia, donde lo táctil y lo verbal se acompañan de un libro impreso que sirve de vehículo para compartir momentos inolvidables juntos.
Dicho lo cual, sí, la lectura a cualquier edad tiene múltiples beneficios (otro día dejo por aquí una publicación más estándar al respecto), pero el tiempo compartido construye la vida, la familia y la empatía (ojo, no solo del peque, sino también del adulto -sea madre, padre, abuelo, abuela, tío…- que buena falta nos hace).
Leed, pero sobre todo, compartid tiempo juntos, tranquilos, hablad, haceros bromas y siempre idos a la cama tras compartir un bonito tiempo juntos.